24 de julio de 2011

Carta abierta a laSexta

Señores de laSexta:

Me dirijo a ustedes para trasladarles mi agradecimiento por los vivos y emotivos recuerdos que, de un tiempo a esta parte, están haciendo aflorar en mi interior. Su encomiable labor al frente del canal ha logrado que, lo que son las cosas, parezca que fue ayer cuando, reunido con los amigos frente a un televisor para ver el último episodio de la serie de moda, aprovechábamos los intermedios de la emisión para jugar a los anuncios.

La mecánica del pasatiempo del que les hablo era la siguiente: se establecía un orden cíclico de participación y, cuando a cada uno le llegaba su turno, se le asignaba virtualmente el producto anunciado en el spot que en ese momento aparecía en la pantalla, y así sucesivamente hasta llegar al último jugador, tras lo que se iniciaba otra ronda. De este modo, resultaba sencillo acabar la jornada marchándote a casa, por ejemplo, con un coche, un champú anticaspa, unas pastillas de caldo concentrado y un seguro de vida debajo del brazo.

Naturalmente, el interés del juego no se hallaba en la exquisitez de los imaginarios premios que en suerte te podías llevar sino en el regocijo que a unos chavales en la edad del pavo producía que a los demás les tocase unas medias, un pintalabios o un fármaco para aliviar el callado sufrimiento que producen de las hemorroides. Súmenle a ese interés las metafísicas discusiones sobre si el premio era el viaje o la isla paradisíaca al completo que aparecía como destino, o sobre si éste consistía en la chica del anuncio o en la caja de finas y seguras compresas que se anunciaba, y tendrán ustedes el menú completo.

Todos estos recuerdos me ha traído su buen hacer, señores de laSexta. Ahora bien, todo en esta vida es susceptible de ser mejorado. Así, haciendo hincapié tanto en el interés cognitivo e intelectual que per se tienen los anuncios como en su relevante papel como factor de cohesión social, les rogaría que, en adelante, no interrumpieran con imágenes del gran premio de Fórmula 1 en disputa el carrusel dominical de publicidad que tienen a bien ofrecernos a los telespectadores.

Sin otro particular, reciban un cordial saludo.

Circumspictios

  1. Y que no se den cuenta que interrumpiendo a las paelleras de Villarriba o al erizo de Génesis con carreritas de coches o peliculitas pueden terminar hartando a la audiencia....

    Saludos.

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  2. No me gustan esos programas...en fin..sólo veo informativos y películas por cable.

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  3. Du Guesclin, a mí lo que más me gusta es cuando Antonio Lobato retransmite... las peripecias a las que llegan algunos para tomarse una cerveza.

    Saludos.

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  4. Bueno, Lakacerola, el Campeonato Mundial de Fórmula 1 está cerca de ser una película...

    Saludos.

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  5. Reconozco que soy fan de la fórmula 1, y no por Alonso, sino por Webber. Lo se, soy rarita, pero me admira la gente que tiene educación hasta en los malos momentos, los luchadores, y los que se ponen el mundo por montera (véase a su novia y me entenderéis).
    Pero a lo que iba era a la publicidad. Recuerdo jugar a los anuncios, siempre me gustó. El marketing ha sido lo mío desde pequeña. La cuestión es... ¿qué riesgo corren los anunciantes que martillean sucesivamente los ojos y los oídos de los televidentes interrumpiendo un programa determinado?.
    Todos tenemos claro que si nos preguntan cuáles son los patrocinadores de la F1 podemos enumerarlos y hasta cantar los anuncios. Otra cuestión es... ¿realmente mejora su imagen y sus ventas?.

    La respuesta debe ser SI ya que las cifras le dan la razón, pero estoy contigo.... cada día tengo más manía a los que "nos impactan hasta 3 y 4 veces en cada intermedio con un mismo anuncio".

    Fdo: Susana

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  6. Verdad, Susana. Precisamente el pasado domingo nos colaron entre los anuncios treinta y siete de las sesenta vueltas de una carrera de Fórmula 1. Así no puede uno ver tranquilo la publicidad.

    Saludos.

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