4 de julio de 2011

El efecto placebo

Nadie pone en duda el lugar preeminente del cerebro humano en el cenit de la evolución. La máquina más perfecta jamás creada, suele decirse de él. Aun así, pese a tanta excelencia, tampoco se asusta nadie cuando se afirma que está lleno de dulces rarezas, conclusión a la que puede llegarse, en gran medida, por el desconocimiento que tenemos acerca de los procesos que tienen lugar en el mismo. Una de estas singularidades se conoce como efecto placebo. Se llama así al fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante el tratamiento con un placebo, esto es, una sustancia sin efectos directamente relacionados con el tratamiento de lo que estaría causando esos síntomas. La explicación fisiológica postulada para este fenómeno sería la estimulación de una zona del cerebro conocida como núcleo accumbens, provocada por un aumento de la liberación de dopamina (hormona  y neurotransmisor relacionado con el placer), que daría como resultado la mejoría del cuadro sintomático del paciente. Y es fundamental para ello, obviamente, que la persona a la que se suministra el placebo ignore por completo que lo que está tomando con una posología de tipo 1-1-1, un poner, no es más que un caramelito o una pastillita de talco, pues es en esa errada suposición donde reside la enjundia del efecto placebo.

El caso es que podemos ensanchar nuestro campo de observación y seguir encontrándonos con un amplio abanico de claros ejemplos del efecto placebo. Y si no, que se lo pregunten a Enrique Arias, presidente de la Asociacion de Comerciantes del Centro de la ciudad de Sevilla. Andaba este señor un tanto apesadumbrado desde que el anterior alcalde (del PSOE, con los votos de IU) puso en funcionamiento el Plan Centro, un dispositivo diseñado para restringir el acceso de vehículos privados al centro histórico. Naturalmente, en opinión de Arias este plan era el culpable de la crisis del comercio de la zona. Y no es el único que piensa así: le acompaña por esos derroteros el actual alcalde, Juan Ignacio Zoido (PP), quien, de hecho, había prometido en innumerables ocasiones desde antes de que diera comienzo la campaña electoral la derogación completa del plan. Pues bien, ha sido llegar Zoido a la alcaldía y darle a Arias tal subidón de zoidopamina que en cuanto ha tenido ocasión ha hecho las siguientes declaraciones, recogidas por el periódico ABC:


Y qué relación guarda todo esto con el efecto placebo, se estarán preguntando ustedes. Pues es muy sencillo: el Plan Centro, a día de hoy, sigue estando en vigor.

Post scriptum: Nótese que el subidón de zoidopamina y el efecto placebo son también aplicables a la periodista que firma el artículo del ABC.

Circumspictios

  1. El efecto placebo y el pan y circo (sustitúyase esto último por fútbol y cerveza o similar), grandes clásicos aplicados en el aborregamiento general.

    Lo malo es que, como casi todo lo clásico, funcionan.

    ResponderSuprimir
  2. Pues como esas hay muchas.
    De todas formas es pronto para hacer un balance aunque sea ligero de distintas actuaciones, estaremos ojo avisor y atento.
    Un abrazo.
    Fali Marquez, "no coge ventaja, miarma"

    ResponderSuprimir
  3. Sí, lo malo de eso es que una gran parte de la gente que oye estas cosas, luego se las cree a pies juntillas.
    Un abrazo y feliz día.

    ResponderSuprimir
  4. De ahí que se sigan aplicando, wela.

    ResponderSuprimir
  5. Fali, aún no he dicho nada del alcalde; tiempo habrá (risas). Comentaba el efecto que ha tenido el resultado de las elecciones en Enrique Arias, que achaca la mejora de las ventas la derogación del Plan Centro, a día de hoy aún en vigor.

    Un abrazo.

    ResponderSuprimir
  6. Y cosas peores, RAMPY. A veces nos tragamos, y me incluyo, lo que haga falta.

    Un abrazo.

    ResponderSuprimir