Si en mi anterior entrada hablaba de cómo está el asunto del café en la hostelería, hoy me dispongo a hacerlo de su mejor amigo: el vaso de agua. En otras circunstancias la terna se hubiera completado con un tercer invitado, el cigarrillo, pero, comprenderán ustedes, no está la cosa como para ponerse escribir una entrada que pudiera entenderse como una invitación a hacer caso omiso de las prohibiciones.
Hasta hace algún tiempo era costumbre servir junto al café un vaso de agua bien fresca. Ésta se usaba, en primer lugar, para calmar la sed y para aclarar la boca, preparando así el paladar para recibir en condiciones óptimas para el deleite el café que, humeante, aguardaba en la taza a la espera de que llegara su turno. Posteriormente, el resto del agua ayudaba a recuperar la frescura bucal, cerrando a su vez un juego de contrastes térmicos cuyas bondades sólo conocen quienes lo practican.
| Rara avis. |
Y no es que haya desaparecido por completo esta costumbre, pero, al igual que está ocurriendo con el café café, cada vez cuesta más encontrar un sitio donde te sirvan el vaso de agua reglamentario. No se trata de convertir cada cafetería en un wiener kaffeehaus, donde dicen que te ponen un vaso de agua tras otro mientras permanezcas en el local, pero si empezamos eliminando estas sencillas costumbres puede llegar el día en que se erradique la hora de la siesta y ninguno sepamos cómo ha ocurrido.
Por otro lado, todo hay que decirlo, casi ningún camarero se niega a servir el vaso de agua si así se le solicita. Y digo casi porque se está poniendo de moda que te manden al extremo de la barra donde se hallan un par de jarras de plástico de los chinos medio llenas de agua calentona tirando a caliente y un puñado de vasos puestos bocabajo sobre un escurridor, igualmente de los chinos, y que te sirvas tú mismo. A mí este tipo de invitaciones, después de un café espumoso, me sienta como una patada en el bajo vientre. ¿Qué sensación les deja a ustedes?
Date por contento si te sirven un vaso de agua y no te sacan un botellín de plástico y te lo cobran a 1 euro.
ResponderSuprimirPues no te digo nada si encima eres un/a somelier en lo que a agua concierne, y la de los grifos de toda la vida la miras con lupa, al trasluz y oliéndola antes para calcular su CRL (Cloro residual libre). Al final, la apartas y pides un botellín de agua mineral fijándote bien en la marca que tienen (tampoco es lo mismo una que otra, claro)y en la letra pequeña para que no haya sorpresas. Así que, respondiendo a tu pregunta, me moriría de sed antes de beber "eso". Buen artículo!
ResponderSuprimirSé de lo que hablas y lo comparto y secundo porque hace tiempo que no veo un vaso de agua al lado de mi café. Al principio lo pedía, pero supongo que por no parecer osada, ya ni lo pido. En fin, los buenos deleitadores de café nos comprendemos.
ResponderSuprimirUn saludo
Yo lo tengo dificil: no me gusta el café y procuro no beber agua...
ResponderSuprimirLakacerola, por aquí un vaso de agua sigue siendo de agua del grifo (del tirador de cerveza). Aunque no sería de extrañar que fuera el próximo paso...
ResponderSuprimirSaludos.
Sadir, cuando les dices que el agua de la jarra está que parece un puchero acceden a servírtela fresca. A menor temperatura se atenúan los sabores y algunas aguas de grifo pasan perfectamente por agua de manantial... o casi (risas).
ResponderSuprimirSaludos.
Pues sigue pidiéndolo, teologiadeS, no te quedes con las ganas porque los camareros sean unos desahogados...
ResponderSuprimirSaludos.
Un caso excepcional el tuyo, Candela. Se te perdona lo del café porque, a tenor de lo que cuentas, no eres una de esas personas que se pasan todo el día con una botellita de agua en la mano (risas).
ResponderSuprimirSaludos.
No, chato, yo lo que tengo todo el dia en la mano es diet coke...!!
ResponderSuprimirYo tomo café solo corto, y me dá un taco de coraje cuando no me ponen el refrescante vasito de agua al lado, y más cuando miro a mi vecino de barra que pide una copita de Castellana que siempre la acompaña un vaso de agua. ¿Que pasa? ¿Que el café es negro?.
ResponderSuprimirUn saludo.
No conocía yo esta costumbre del vaso de agua, de hecho, yo siempre bebo agua después del café (y me he ganado más de una y de dos miradas de extrañeza)
ResponderSuprimirNo la he probado, Candela. ¿Liga bien con el ron?
ResponderSuprimirSaludos.
Buen apunte, Naranjito. Se discrimina al negro café y al mulato café con leche respecto de las bebidas blancas. Como sigamos en este plan acabarán acampando en Sol en señal de protesta.
ResponderSuprimirSaludos.
Bueno, Ojizarka, es una sólo pequeña cantidad de agua la que se bebería antes. El grueso se deja, como tú haces, para cuando se ha acabado el café.
ResponderSuprimirSaludos.